domingo, 20 de noviembre de 2016

JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO


JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO
Mis pobres ojos se estremecen al contemplar tu cargo supremo, mi Majestad.
Tú mando, tu función y tu destino serán bien difíciles
Porque no has poseído ningún ejército,
Sino la espada de tu palabra que atraviesa los corazones.

No te acompañan el clamor, las sirenas  y los aplausos
O el galopar de los caballos.
Ni tu compañía es de espléndidos poetas, filósofos, ni maestros retóricos
Sino de unos pocos y miedosos pescadores.

Quise pensar que tu fama y honor atraería a toda la humanidad
Y tu vida noble en un palacio llegaría a los oídos de los cuatro continentes
Que tus ejércitos aplastarían a quienes no se doblegaran ante tu grandeza
Porque tú eras el absoluto, quien imponía su poder sobre el universo.

Mi Rey, mi Majestad, mi Soberano
Me estremezco al ver esa corona de espinas y no de oro
Me encoge tu entrega al mundo, no para imponerlo sino para salvarlo
Tus brazos extendidos para acoger, para abrazar, para consolar…

Pero ¡NO! ¡NO! Mi Rey Soberano
Tu Reinado es bien distinto del que yo esperaba
Tú vienes a ser el Centro de la vida humana, de mi pobre vida.
¡Eres el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin!

Tu Reinado mi Majestad no puede ser otra cosa
Que el Amor, la Paz, la Justicia, La Misericordia…
Tu  Reinado es un Reinado de Servicio
Tú, Rey Eterno, vienes a pedirme Reinar en mi pobre corazón.

Vienes para que yo, él pecador, pueda recibir el Don de la Gracia
Vienes para abrirme las puertas de la esclavitud hacia la Libertad
Vienes a llenarme de Esperanza en una vida mejor que ésta
Vienes a decirme “te he Amado desde la Cruz y en la Cruz te seguiré Amando”.

Gracias mi Rey del Universo
Gracias porque Tu Grandeza me invita a imitarte
Gracias porque siendo Rey, me convidas a tu mesa en tu Palabra y en los Sacramentos
GRACIAS PORQUE HAS QUERIDO SER MI REY, MI MAJESTAD, MI SOBERANO.

“TÚ CRISTO REY, REINARAS PARA SIEMPRE Y TU GOBIERNO DE EDAD EN EDAD”

Alegraos conmigo en esta Solemnidad de JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

DIOS ¿PROVOCADOR DE UNA CRISIS?