martes, 16 de octubre de 2018




  “En el silencio se escucha la voz de Dios”

Después de un año de misión y entrega, llega el momento de tener una cita con el Amado, mi Dios y mi Señor y este año el encuentro se hace posible en un lugar muy especial para mí, el monasterio de Santa Clara de la Columna en (Belalcázar) junto con mis Hermanas Clarisas que me han permitido y ayudado a encontrarme con mi Esposo.

Un monasterio lleno de belleza exterior e interior donde la paz y el gozo se vive desde que cruzas esa puerta de madera coronada con una cruz de hierro que transparenta los bellos arcos del patio de entrada.

Desde el pequeño y acogedor "apartamentito" donde he pasado esta semana he podido experimentar la presencia y ausencia de Dios, pero Él, como hábil hortelano, fue removiendo mi interior para sembrar, en la tierra de la dura aridez de mi vida, las semillas de su amor. Con el rocío de su Espíritu las regó cada día a través de los rezos, Eucaristía, Exposición del Santísimo, todo compartido con las Hermanas.

Mi disposición era como la del salmista “como busca la cierva corriente de agua así mi alma te busca a ti, Dios mío” por lo que desde la intimidad de la Palabra de Dios mi corazón fue interiorizando el perdón, la compasión, la misericordia…  y entras en tu propia tierra sagrada en los más recónditos lugares aquellos que muchas veces no nos gusta ir y menos llegar, pero es donde está el encuentro con uno mismo y la verdadera libertad. Es el lugar de la entrada a Jerusalén con palmas y cantos y a la vez el huerto de los olivos “que pase de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya Señor”

Ha sido el aliento de Dios el que ha reconducido, el diálogo, el silencio y el encuentro diario con Él.

Pasaban los días y todo me hablaba de Dios, las miradas de las Hermanas, el despertar de los pajarillos, el reloj que nos marca las horas de dar gracias por la vida, el repique de campanas a las 12 de la mañana recordando la presencia de la Madre de Dios y Madre de todos los hombres, el aroma a los ricos dulces, el chirriar de la bicicleta del jardinero, el timbre del torno…
Una experiencia de no buscar ni de tener prejuicios y tampoco con la pretensión de dar soluciones, sino de sentir y vivir el Amor de Dios, de consolidar cada vez más mi opción de estar esposada con el Dios de la Vida y ser feliz.

Tiempo de reavivar y recrear el Amor de Dios y de tener la certeza que Jesús de Nazaret me sigue sosteniendo y que sigue soñando conmigo.
Gracias Señor y Gracias Hermanas Clarisas
Hna. Mª dolores Cisneros Pacheco

Hijas de San José de Gerona


domingo, 3 de junio de 2018


<< ¡CÓMO AGRADECERTE TANTA BONDAD!>>

¿Cómo agradecerte Señor tanta bondad?
Tu amor y misericordia me sobrepasan

Y en mi corazón humilde surge solo una palabra, GRACIAS
Mi alma se enaltece ante tu grandeza
Y en mis labios como un rio brota acción de gracias.

Gracias mi Señor por abajar a mi pequeñez
Gracias por cubrir mi vergüenza
Gracias por amarme sin medida ni cálculo alguno
Gracias por liberarme de mi miseria humana
Todo mi ser y mi persona solo grita GRACIAS.

Gracias sabiduría y fuerza de Dios
Gracias porque siendo Eterno te vistes con la mía mortalidad
Gracias porque siendo Santo naces en mi carne pecadora
Gracias porque siendo Todopoderoso te haces humilde.
Hoy y siempre solo diré GRACIAS

Gracias imagen invisible de Dios
Gracias fundamento de mi vida
Gracias piedra angular rechazado pero deseado
Gracias mediador mío con Dios
GRACIAS gloria y alabanza del Padre

Gracias Majestad gloriosa
Tú, cuyo Reino no conoce fronteras
Gracias Pastor y Guía de la iglesia
Gracias primogénito entre muchos hermanos y hermanas
Te adoro y te bendigo GRACIAS

Gracias por la vida
Gracias por el don de los hermanos y hermanas
Gracias por tanta belleza por Ti creada
Gracias por tu Palabra y tantos medios que nos acercan a Ti
Gracias por tu llamada de amor GRACIAS

Gracias por el Espíritu Santo
Alimento y sustento del hambriento
Fuente de agua pura del sediento
Alivio del cansado y agotado
Sanadora y vida del enfermo

Gracias por tu don y misterio Eucarístico
Que diariamente y en todo lugar une cielo y tierra
Presencia salvadora de tu Hijo
Fuente inagotable de vida
Don supremo de tu Amor y misericordia GRACIAS

Gracias señor y enséñanos a contemplarte
Diariamente sobre el altar, símbolo del manantial de vida
Enséñanos como a María la mujer Eucarística
A descubrir la belleza inestimable de tu rostro
María, aquella que llevó el Verbo Divino en su Seno
Que como ella solo brote en toda persona un himno de alabanza.

Hna. Catalina Ohp


jueves, 24 de mayo de 2018


FIESTA DE JESÚS SUMO Y ETERNO SACERDOTE

Al llegar esta fiesta siempre me resuenan dos palabras: Envío y Misión. Es decir enviados para una misión. Palabras que vienen a definir tanto el Orden sacerdotal como a todos los cristianos bautizados. Todos los bautizados fuimos enviados para una misión particular. Una misión que define nuestro ser: ser sacerdotes, profetas y reyes. Jesús es el verdadero Sumo y Eterno sacerdote que no quiso apropiarse la gloria de ser sumo sacerdote sino que la ofreció de una vez por todas como el sacrificio de nuestra salvación.

Todos los bautizados hemos sido llamados en nuestra debilidad no porque lo mereciéramos. Es por eso esta llamada se basa en la total dedicación al Señor y el reconocimiento propio de nuestra flaqueza humana.

 Permitidme centrar mi reflexión en la llamada al Orden Sacerdotal. Igual que a todos los bautizados sabemos que nuestros hermanos sacerdotes, no son llamados porque se lo merecen sino porque Dios lo quiso. Desde la iglesia primitiva según el libro de los hechos de los apóstoles 6,6, se realizaba la ordenación con la imposición de manos sobre los elegidos. Momento de un nuevo nacimiento a una nueva relación con Dios, es decir, ruptura con lo antes vivido para abrirse a la vida que mana desde lo alto. Esto es esa calidad de vida que alimenta y fecunda, que acompaña y compadece, que completa su ser amando sin reservarse nada para sí, dedicándose por entero a los hombres y mujeres actuales. La invocación del Espíritu Santo sobre ellos será pues para capacitarlos para la misión confiada ya que no se efectúa con la propia fuerza sino por la acción de Dios Espíritu en ellos.

Ser sacerdote pues es ser anunciador y predicador de la palabra divina. Es ser maestro de la fe. Misión que requiere una fidelidad suma para llegar a ser espejos de lo que transmiten a los demás, a los fieles. Hombres que como Jesús de Nazaret transmiten ternura y misericordia, perdón, compasión y comprensión. En una palabra, hombres que sepan en cada momento acercar el amor de Dios Padre en su misma densidad y calidad a las personas. Hombres que divinizados por el Espíritu Santo derrochan sus dones por doquier. ¡Qué preciosidad y qué significativa las palabras del Obispo al entregarles el pan y el vino en la ordenación! Les dice << Recibe la ofrenda del pueblo santo para presentarla a Dios, considera lo que realizas e imita lo que conmemoras, y conforma tu vida con el misterio de la cruz de Cristo>> ¡No es poco el compromiso! Es decir el modelo es Cristo. Un modelo para toda la existencia. Es aquí hermanos y hermanas que los sacerdotes se convierten en pan. Es su entrega como trigo selecto y molido se convierte en pan que alimenta, un alimento universal. Imitar a Cristo victima sacrificada para nuestra salvación. El horizonte como de todo bautizado ha de ser Cristo. Entregar la vida incluso arriesgarla como lo hizo Él en favor de la humanidad universal.

Hermanos y hermanas no es fácil extender las manos sobre la ofrenda para que el Espíritu Santo los transforme en Cuerpo y Sangre de Cristo. Esto que contemplamos con nuestros ojos por los menos corporales diariamente implica comprometerse e introducirse en la Pasión de Cristo. Es conformarse e implicarte todo entero con la persona de Cristo. Cristo es el Camino y Cristo es la Meta y todo lo que se encuentra fuera de este marco es servirse a sí mismo. Dios los llama en la persona de Cristo pero no para acapararlos sino para abrirlos un horizonte más amplio, para ser intermediarios de sus elegidos.
Es mucho más lo que implica esta fiesta y es mucho más lo que ha de ser un sacerdote o un bautizado. Por eso es tan sumamente imprescindible apoyarnos unos a otros con la oración y la fidelidad cotidiana. Pedir por la iglesia, por nuestro papa Francisco, por todos los presbíteros y por todos los bautizados que algún día Dios nos envió a ser sacerdotes, profetas y reyes para que día a día demos fiel testimonio de la llamada de Cristo. Sostenernos diariamente para poder llevar acabo el sueño de Dios sobre cada persona. Conformarnos con la Persona de Cristo espejo y ejemplo de todo consagrado y de todo cristiano.

Felicito desde este pueblo de Belalcázar y de parte de todas a todos nuestros hermanos sacerdotes por la labor que realizan en medio del pueblo santo. Por ofrecernos a Cristo y a su Reino. También los animo en el seguimiento diario a Cristo con todo lo que conlleva asegurándolos nuestra fiel entrega por todos vosotros y por toda la humanidad.

Paz y bien a todos.



domingo, 20 de mayo de 2018

DOMINGO DE PENTECOSTES


DOMINGO DE PENTECOSTES
La unión consumada
El libro de los Hechos de los apóstoles nos cuenta el acontecimiento de Pentecostés con todo detalle: a saber lo que oyeron, lo que vieron y lo que sintieron. En esta experiencia la mano poderosa de Dios actuó en ellos y así también la reacción externa que se produjo en muchos que de todas partes del mundo  habían ido a Jerusalén y pudieron contemplar aquel acontecimiento. En él Dios quiso dar a entender la presencia del Espíritu Santo haciéndolos hablar en todas las lenguas a aquellos que lo recibieron. Hoy sin embargo este misterio sigue cumpliéndose en la iglesia universal extendida por toda la tierra que en sus diversas lenguas continua dando a conocer las maravillas de Dios.


En aquel acontecimiento pascual  una fuerza divina inundó sus corazones haciéndolos capaces de anunciar la Buena Nueva en distintas lenguas. Dios los vistió con su belleza y majestad como nos dice el salmo. Aquellos hombres miedosos, asustados, cobardes y rudos se llenaron de una fuerza misteriosa y saliendo de su cobardía y encerramiento gritaron a todas las naciones (en distintas lenguas) las maravillas de Dios. Fueron renovados, iluminados, fueron santificados. Aquellos hombres encorvados fueron enderezados y sin titubear proclamaron la Buena Noticia. El Espíritu Santo prometido bajo el impulso de Dios y en nombre de Cristo según lo había dicho, bajó sobre los apóstoles reunidos y obró en ellos múltiples efectos así como nos lo dice la Sagrada Escritura.

A cada uno de ellos, el Señor le confiaba su misión sobre la tierra teniendo así todos la misma meta: el mismo Señor y su Reino. Los apóstoles saben que ninguna persona puede proclamar al Señor si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Es Aquel que fecunda nuestros desiertos con sus obras,  Aquel que vence nuestros miedos, levanta nuestro ánimo y pone en nuestros labios su Palabra. Y como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros así deben permanecer los que profesan y proclaman al Señor, que a pesar de ser muchos y a cada cual dotado individualmente, forman y viven en torno a solo una persona: la Santísima Trinidad (Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo)

Hoy es el día del nuevo nacimiento. El día en el que se cumplió aquella promesa apostólica <<permaneced en la ciudad (Jerusalén) hasta que se os envíe el Espíritu santo>>. A partir de ahora los apóstoles se dedicaran a anunciar el arrepentimiento y el perdón del Señor así como su muerte y resurrección. Hoy queridos fieles es el nuevo comienzo de entonces y de ahora. Hoy es aquel día en que la luz inundó inmensamente los corazones de la primera comunidad cristiana apartando así la penumbra que hasta entonces nublaba sus ojos y su ser a partir de la partida de su Señor y Maestro. Hoy que sí pudieron comprender aquellas misteriosas palabras pronunciado por Él cerca de su partida << Un poco más, y no me veréis, y de nuevo un poco, y me veréis…>>. Era necesario que esta primera comunidad siguiera pero de una manera nueva al Verbo de Dios.

Hermanos y hermanas hoy recibimos también el mismo espíritu que recibió la primera comunidad reunida. Hoy el Espíritu Santo renueva, purifica, transforma, y rejuvenece la iglesia formada por sus fieles por la virtud del Evangelio y la conduce a la unión consumada con Cristo. Hoy el Espíritu santo viene a alegrar nuestro corazón con su presencia. Hoy nuestra pequeñez humana recibe la gracia divina. Hoy somos revestidos de la gracia – de la vida  divina- para ser testigos en el mundo. Hoy el Espíritu santo de Dios irrumpe en nuestra vida favoreciendo en cada uno su relación con Dios y con el prójimo. Hoy como entonces adquirimos en la medida en que somos dignos de ello lo que el alma fiel puede desear; ser como Dios (siendo participes de la naturaleza divina del  verbo transformándonos a su estilo de vida).Esto solo podía ser posible con la comunicación del Espíritu Santo. Sujetos pues al Espíritu Santo, daremos testimonio de que somos hijos de Dios; herederos de Dios y coherederos de Cristo.

Y como franciscana- Clariana que soy, no puedo sino reconocer lo mucho que desearon y aconsejaron  nuestros fundadores a que siempre y en todo momento nos dejáramos guiar por el Espíritu Santo de Dios, no apagando jamás el espíritu de oración y su santa operación. Francisco de asís ya al final de su vida, resumiendo la visión de la Orden y muy consciente de lo que se vivía entonces declaró << El Espíritu Santo... es el Ministro general de la Orden» (2C 193). Tanto el como ella, en esa ciudad pequeñita de Asís supieron lo que debía ser el núcleo y el centro de todo seguimiento cristiano: el mismo Espíritu del Señor y su santa operación. Es decir que en todo lugar, en todo tiempo y por encima de todo,  interesa tan sólo la obediencia total o plena disponibilidad a este Espíritu del Señor, que realiza todo bien y toda santidad en el hombre.

Pidamos sin cesar pues a este don divino, que se deja comprender por su bondad, que nos ayude a comprender y a conocer las verdades que contienen los misterios divinos y humildemente sepamos compartirlos, darlos a conocer a todas las naciones. Pidamos por los países que están en guerra sin olvidar a nuestros hermanos y hermanas perseguidos o son negados su derecho de religión. Y por todos nosotros para que día a día valoremos y apreciemos las grandes maravillas que Dios nos regala, que sepamos custodiarlas llevando una vida santa, de entrega total a Dios y al prójimo.

Paz y bien a tod@s feliz de solemnidad y buen domingo.


                                                                                 Hna. Catalina Mª Inmaculada Ohp

sábado, 12 de mayo de 2018


Fiesta de la Ascensión
Una relación nueva
Hoy Cristo nuestro hermano y Señor sube al cielo junto a su Padre. Hoy Cristo Rey victorioso y Señor de los señores vuelve a la derecha del Padre llevando consigo cautivos. Hoy tú y yo que creemos en Él entraremos victoriosamente en alma y espíritu en aquella mansión celestial junto al Padre. Desde hoy tu y yo seremos participes de la gloria eterna aun estando aquí en la tierra. Una alegría que se colmará a la medida de nuestra relación disponible y la apertura a su Santo Espíritu en el día a día.
Toda persona que cree en Dios y en su enviado (Cristo) igual que a los apóstoles que comieron y bebieron con Él durante su vida terrenal es testigo de sus enseñanzas y sus obras. Es un instrumento que porta en sí las instrucciones divinas <<seréis mis testigos hasta los confines de la tierra>>. Es decir transmitir la vida que bebemos de la fuente inagotable que es Cristo y su Reino. Ser espejo, sal y luz de Él allí donde estemos. Buscar caminos y proyectos de liberación, sembrar esperanza allá donde no la hay, cambiar en alegría la tristeza, sembrar y vivir el amor sin importar los riesgos y como simples testigos de su amor y poder predicar más bien con obras que con palabras su Buena Noticia.
Una misión que propagar y llevar a cabo con una apertura imprescindible <<abiertos al Espíritu Santo>> prometido por Dios. Tú y yo que nos hemos dejado ganar por el dinamismo del mensaje de Jesús, hemos subordinado nuestro trabajo y esfuerzo a la causa de Dios que implica también la del hombre y la mujer actual. Oyentes pues de la llamada dirigida a cada cual hemos de salir de nuestra tierra, del calor de nuestra seguridad, de la ilusión de nuestras expectativas que en la mayoría de las veces nos esclavizan y a aterrizar en nuestras propias periferias, y también en las que la ambición humana ha provocado ¡Esta es la difícil pero tierna tarea del depositario/a del mensaje divino! Allí daremos testimonio de nuestro compromiso cristiano que corresponde a la vocación cristiana y creyente recibida. Una vocación de amor y unidad.
Hoy nuestro Salvador después de visitar a los suyos 40 días (expresión simbólica) en distintas ocasiones da su paso definitivo de la tierra a la derecha del padre. Así comienza una nueva vida, una nueva relación con Él que implica una intimidad más profunda, una relación más cercana. Ya siendo sus testigos no podemos dejarnos aprisionar por nada ni por nadie sino solo por Él
La promesa es cierta <<acompañaré a los que crean>> y. <<el Espíritu Santo vendrá sobre vosotros>>, es el hilo conductor de la gracia divina. Jesús al subir a los cielos no nos deja como huérfanos sino que nos hace pertenecientes ya del Reino celestial en Espíritu hasta que llegue la plenitud de los tiempos. Ya no podemos sino gozarnos y deleitarnos en Aquel Rey victorioso y Sol que no conoce el ocaso. Gozarnos y deleitarnos ya en su Reino porque allí donde están el Padre, su enviado y el Espíritu Santo  irradian sin verlos su bondad y su amor. Allí donde están se halla el cielo. No te olvides nunca que tú y yo pertenecemos al grupo de los testigos de su Reino en cualquier sitio donde estemos.
Buen domingo a todos de la Ascensión.
                                             Paz y bien,                        
                                                                            Hna. Catalina Mª Inmaculada Ohp

martes, 3 de octubre de 2017


EL TROVADOR SINE GLOSSA

Por las calles estrechas de Asís
Va un caballero soñado, ensimismado
Ni las armas, ni las extravagancias detienen su paso
Ligero, pero seguro, camina  aquel trovador sine glossa.

Aquel cantante callejero
amante de las modas y príncipe de la juventud
comerciante, amado y mimado, hijo predilecto
Francesco di Pietro Bernadorne

Cómo te llamaré  para alegrar tu corazón
Trigo, el penitente, el albañil, el desconcertante, el loco, el místico…
Pero no, eres un simple hombre y sencillo
simplemente un trovador sine glossa

Trovador que caminas con ímpetu alegre
 en las  cruzadas de la pobreza y humildad
Estampa fina de labios luminosos y abrazos abiertos
Trovador menor, hermano, fraterno y compañero del caminante

Sí, hermano universal, trovador sine glossa
que se olvidó de si incondicionalmente
amó sin reivindicar nada para sí
y  vivió el Evangelio escandalosamente

Sin fama ni apariencia
amante y cuidador de leprosos
predilecto constante de la soledad
buscador que se deja buscar y
despojándose de sí, el amado lo encuentra

Tal fue tu nuevo nacimiento Francisco
que conquistaste fuerza, valentía y gracia.
Aquel que te sedujo hizo su firme morada en ti
y te convirtió en un evangelio viviente, un evangelio hecho vida

Recuérdanos desde lo alto, divino trovador nuestro
Míranos y enséñanos como  una madre a
vivir el Evangelio como lo viviste tu
a la letra, a la letra, sine glossa.



Hna. Catalina Mª Inmaculada Ohp











sábado, 23 de septiembre de 2017


CLARA FAVARONE, MUJER DE SU ÉPOCA QUE TRASPASA TIEMPO Y ESPACIO

         Clara y Francisco de Asís, nuestros hermanos, santos fundadores siendo de la edad media, sus palabras hechas vida aun laten en nuestros corazones como si nos hablaran en el Siglo XXI. Muy consciente de lo que  fue uno para el otro, de su carisma inseparable;  permitidme centrar mi  mirada en la figura de Clara por tres muy sencillas razones: Primeramente por ser menos conocida porque hasta hace poco no ha habido estudios que permitieran reconocerla a fondo, su vida en los últimos años sacude nuestras conciencias al acercarnos a esta belleza tanto humana como divina.

         Por otra parte, porque ella ha sido tenida en cuenta colocando  como telón de fondo a Francisco, tal vez vislumbrando la verdadera personalidad de esta mujer medieval.
Y por ultimo porque me siendo obligada como hermana pobre de Santa Clara a dar a conocer, dentro de mi capacidad, la visión que tengo de  nuestra madre y hermana.

Para ello es necesario conocer o tener unas ideas que nos pongan en contacto con la persona de Clara como mujer aristócrata medieval:

 En cuanto al trabajo laboral, tanto varones como mujeres desempeñaban los mismos oficios, excluyendo los trabajos de seda a los que se dedicaban solo las mujeres. Clara aprende este servicio y seguirá llevándola a cabo incluso en su lecho de muerte. Clara, aprendió el arte de hilar y ¿cómo no?, actos de devoción y buenas costumbres de su madre Hortolana.

También la mujer jugaba un papel importante como ama de casa realizando las tareas domésticas. La hija mayor de Favarone y Hortolana tuvo mayor conocimiento de esto, ya que su madre la había formado en los modales propios de una dama aristócrata para un noble y distinguido matrimonio. Mayormente se destaca la entrega y disponibilidad de Clara en el proceso de su canonización por las mismas hermanas que convivieron con ella, más que una abadesa poderosa, convirtió su autoridad en servicio desinteresado. De no ser así, nuestra santa no se levantaría a media noche para arropar  a las hermanas, ni lavaría los pies de las hermanas cuando llegaban de fuera, ni tan siquiera atendería a las hermanas enfermas entregándose a los servicios más humildes como limpiarles sus orinales.

Clara también como mujer aristócrata de su época recibió sus clases de latín, aprendió a leer y a escribir a través de los sacerdotes y personas distinguidas  que tenían permiso de acceder a la casa torre familiar, para este oficio.

         Como veis, Clara, hija de la nobleza crece como tantas otras mujeres de la nobleza en un entorno sobreprotegido en su casa torre, y tan solo la asistencia de los actos litúrgicos la permite abandonar su vivienda, tanto a ella como a sus hermanas más pequeñas. Comprenderemos que para realizar tales salidas llevaría con ella una fuerte protección familiar, como era costumbre de la época. Según costumbre de aquella época con quince años, Clara, hija de la nobleza de una familia adinerada y primera dama, es prometida en matrimonio con un joven noble (se comprende que esta práctica no era para que sean felices y vivan noblemente los matrimonios) para dar continuidad a los patrimonios familiares preservando así el prestigio y el poder del clan, opción que ella rechaza rotundamente cambiándolo con su decisión de una entrega total a Dios. Esa decisión determinada por el Clan familiar liderado por Monaldo su tío (el cual tras la muerte de Messer Favarone, padre de Clara, será el tutor tanto de Clara y sus hermanas como de Madonna  Hortolana), será una espina dolorosa en la vida de aquella doncella.

       Obviamente surgirán conflictos familiares por el simple hecho de que el rechazo de Clara podría ser interpretado como falta de respeto ante aquellos siete varones nobles y poderosos (pertenecientes a la familia Ofreduccio). Estos conflictos estallaran a los dos años cuando Clara decide lo inesperado incluso lo impensado cuando con su “NO” indiscutible, vende su dote, no a su familia que le promete una mayor paga, sino fuera de ella y lo distribuyó a los pobres.

       ¿Por qué esta actitud de Clara? Clara es consciente con su edad de la suerte del pobre, también es consciente de lo mucho que acapara su familia, tal vez para que estos tengan conciencia de los dos extremos. En medio de conflicto Clara enciende una llama en silencio con un “NO”, implicándose con los pobres. Más aun vende y reparte  parte de la dote de su hermana pequeña Beatriz ¡Vaya! Solo a una joven armada con una fuerza mayor e interior puede actuar así, dejando un rastro que tal vez en el discernimiento vocacional de sus hermanas y madre influyó más tarde, ya que estas  se reunieron en torno a ella. Así su hermana pequeña Catalina después de ver, escuchar y palpar muy de cerca el severo asunto, decide seguir a su hermana después de tan solo diez y seis días. Clara conocedora de la Buena Nueva  y según el consejo de Jesús a sus discípulos y también animada por la opción tomada por Francisco y los suyos, no quiere que los pobres queden defraudados. Les reparte la herencia suya y parte de la de su hermana y libre de toda atadura mundana abraza a Cristo Pobre en el pesebre, en la vida y desnudo en la cruz.

        Clara, hija de la nobleza en su tiempo tenía el derecho y privilegio de entrar en un convento como hermana mayor, como <<abadesa>>.  Pero no, su opción es distinta, ella quiere seguir <<Cristo pobre y crucificado>>, la pobreza era para ella su única razón de ser en Cristo y si ella la elige era para <<conformarse con Cristo>> (LCL 14).En su proceso de canonización, las fuentes hagiográficas nos hablan de quien fue Clara desde su niñez, en ella se destaca la caridad, la mortificación y una fuerza interior del Espíritu Santo llegando así a tantas renuncias y privilegios, una mujer que consciente y con sano juicio lucha hasta el último momento por lo que ella quiere y elige.

          Para mi Clara es una mujer de una mente abierta, que se organiza, que sabe valorar sus actos antes de realizarlos. Clara desde esta clima conflictivo busca la manera de ponerse en contacto secretamente con Francisco, también su amiga Bona en su casa torre será su aliada y ¿cómo no? el Obispo Guido que se acercó a poner la palma del Domingo de ramos en las mismas manos de Clara cuando ésta se queda quieta sentada mientras los demás fieles se acercan a tomar sus palmas en aquel 27 de Marzo de 1211. Esta muchacha de diez y siete años realiza un plan maravilloso, simbólico, un escenario fenomenal que corría bastante peligro.

         Consciente del celo familiar para con ella, y de lo enfadados que los tenía, su amiga Bona queda a salvo, con su viaje  a Tierra Santa. Tres pueden ser los motivos de este viaje: Principalmente, para salvarla, para protegerla de los malos momentos que podía tener con su familia enojada o porque Clara no quiso decirle a su amiga el día exacto de su huida por más seguridad o incluso porque los lazos de relación entre ellas eran tan fuertes que Bona no podría soportar verla desaparecer en las tinieblas de la noche.

       Clara, bien dispuesta a “atravesar el mar rojo” dejando así la vida mundana y encarnándose en la familia eclesial de una manera especial, con sus propias manos jóvenes se deshace de aquella puerta de su casa torre que apenas se utilizaba (solo cuando tenían que sacar a algún difunto) y que estaba bien tapada con maderas pesadas y piedras, pudiendo así escapar de su casa.

         ¿Y, el Obispo Guido? ¿Cómo pudo Clara huir de las murallas de Asís cuando sus portones permanecían cerrados y más siendo de noche? Solo alcanzaría esta facilidad según la valorada tesis de Schmucki <<utilizando la puerta privada de la residencia episcopal en las murallas>>.

          ¿Y Francisco? Francisco por su parte había mantenido varios encuentros secretos con esta doncella, y se animaron mutuamente, muy implicado en este escape nocturno, él le había predicado y bien sabia de aquella alma que ardía sin consumirse por amor a Cristo, seguro que habría comentado y valorado esta experiencia de vocación femenina con el Obispo Guido muy amable siempre con su propia fraternidad.   Aquella misma noche la esperaba él mismo en compañía de sus hermanos no muy lejos de la muralla de Asís, donde con suma protección la llevan en la capilla de la Porciúncula. Francisco después de cortar al bello cabello de esta doncella  como signo de consagración y penitencia en esta misma capilla, acompañado por Bernardo y Felipe Longo la acompaña cuidadosamente al monasterio de San Pablo de las Abadesas, donde podía gozar de una protección y una seguridad.

            Como antes he anotado, Clara es una mujer de mente abierta que comienza pues su camino en un Domingo de ramos. Jesús Hijo de Dios vivo en este domingo sube a Jerusalén montado de una borrica para ofrecerse como víctima agradable al Señor, Clara también tal vez a través de sus aliados (el Obispo Guido y Francisco) decide dar muerte a lo terrenal, atravesando la amargura y el dolor de una familia que no la comprende, abrazando aquella semana santa en unión con el dolor de Cristo, ofreciéndose así como ofrenda agradable al Señor.

           Una semana muy agitada para santa Clara como para las hermanas que viven con ella en S. Pablo de las abadesas, monasterio Benedictino, también para Francisco y sus hermanos. Una semana de disturbios de una familia poderosa y noble, que se siente con derecho de tener la última decisión. Una semana vivida muy a fondo con los mismos sentimientos de Cristo que se entrega por los malhechores. Una semana de un verdadero calvario de humillaciones, de presiones, de desprecios, de dolor…pero una semana que nos abre una puerta tan inmensa que nos ayuda a mirar con agrado, acoger con aceptación, y humildemente abandonarnos al Señor cuando todo parece oscuro. Obviamente no será nada fácil entrar en el campo de esa entrega que con un impulso interior alentaba a Clara.

          ¿Qué nos viene a decir estas actitudes de Clara? Clara tanto entonces como ahora nos desafía y no solo a sus Hermanas Pobres sino a toda la familia franciscana, Clara desafía tanto entonces como ahora al mundo eclesial y al mundo social. Es el momento hermanos y hermanas de descubrir un nuevo mundo navegando en la persona de Clara de Asís.

Hna. Catalina Mª Inmaculada Ohp

CONTINUARÁ…








sábado, 2 de septiembre de 2017

DIOS ¿PROVOCADOR DE UNA CRISIS?


La crisis de la fe es un drama que habita en el corazón de cada creyente. Un drama que viene acompañando nuestra historia de Salvación como creyentes pero también nuestra propia historia de Salvación como creyentes individuales. Nos acordamos del pueblo de Israel, un pueblo de cerviz dura que después de recibir y experimentar, ver, contemplar… las maravillas de Dios en todos los  sentidos no piensan en otra cosa sino en moldear un becerro de oro y proclamarlo como su dios. La sagrada escritura nos presenta figuras ejemplares de amigos de Dios como Moisés (que hablaba con Dios como con un amigo) deseando morir ante la “inexpectativa”  traidora del pueblo elegido <<…este pueblo ha cometido un gran pecado…con todo dígnate perdonar su pecado pero si no, bórrame del libro que has escrito>>. Es la súplica de una toma de conciencia de la grandeza de la misión, de la dificultad de esta misión y de abandono reconociendo nuestra pequeñez ante este servicio. Job, hombre justo ante Dios nos viene a interrogar ¿existe una justicia divina? y si es así ¿por qué el hombre inocente y justo sufre muchas veces desdichas, humillaciones, el rechazo incluso la persecución? ¿Una fe interesada? Ante todos los sufrimiento que pudo pasar Job, no llegó ni un momento a pecar con sus labios así como se lo aconsejaba su mujer << ¿todavía sigues empeñado en tu integridad? ¡Maldice a Dios y muérete!>> A la cual Job contestó << Si aceptas el bien que Dios nos envía, ¿por qué no aceptar la desgracia?>>Job vuelve en medio de dolores tormentosos a  bendecir a Dios, su fe no puede ser interesado sino totalmente desinteresado.

Hoy nos encontramos con el Profeta Jeremías que recibe la promesa divina <<antes de formarte en el seno te conocí, antes que nacieses te consagré…no tengas miedo pues yo estoy contigo para salvarte>>, pero Israel ha quebrantado la alianza con su Dios, se ha pervertido y ha buscado una aparente protección en otros dioses y falsos profetas. Israel ha olvidado a su Único Dios. Ante esta situación humanamente irremediable, el profeta Jeremías siente desilusión, resignación y lamenta << la palabra del Señor se ha vuelto oprobio y desprecio para mi>>. Jeremías lleva una vida dedicada a proclamar y exaltar al único Dios y condenando a aquellos que se apartan de sus caminos. Pero la calumnia, el rechazo, la humillación, el desprecio, la persecución…  destrozan su corazón y se encuentra ante una crisis de fe, una crisis interior ¿por qué el camino de los impíos es feliz? (Jr 12:1). Israel desea oír buenos oráculos, claro, de falsos profetas mientras las palabras de Yahvé a través de Jeremías les incomodan, les desespera. La situación  es tanto así que Jeremías siente  un desconcierto total, el pueblo se burla de él y siente que el mismo Dios le provoca esa crisis tan grave cuando principalmente le mostró su pequeñez y éste le prometió estar con él. <<Me sedujiste Señor y me dejé seducir>>, es más se siente forzado << me forzaste, y me pudiste>>. Esa palabra acogida lo persigue así como a sus enemigos, no hay manera de deshacerse de Él y por eso prefiere como otro Job no haber nacido.

Y nosotros como cristianos creyentes  y practicantes ¿Cuántas veces nos dejamos llenar de ilusiones vanas, de esperanzas vacías, palabras de profetas falsos que no hacen nada sino como guías ciegos nos conducen a un hoyo? ¿Cuántas veces nos incomoda la justicia, lo recto, la verdad, el compromiso cristiano y nos conformamos con palabras suaves y dulcificantes? ¿Cuantas veces preferimos callar la injusticia porque así no nos implicamos? Cuantas veces incluso repetimos las mismas palabras de Job, de Jeremías y de tantos otros santos ¿Dónde está Dios tu justicia? ¿Cuantas veces experimentamos la ausencia de Dios sobre todo cuando pasamos una mala raya? ¿Cuántas veces nos sentimos indefensos, engañados por lo que creemos ser “felicidad Evangélica” y decimos si no públicamente con la boca chica <<Dios me ha abandonado>>? Cuantas veces aconsejamos o nos dejamos aconsejar ¡<<Olvídate de ese Dios y muere>>! Pero es aquí la grandeza de la palabra al alma fiel: la seducción de Dios en estos momentos difíciles, de incertidumbre, de duda, de sufrimiento. La palabra del inconcebible permanece operante en nosotros, intentamos olvidarnos de Él, pero su Palabra quema en nuestros adentros y ya no podemos dar marcha atrás. Es este un misterio grande y solo la persona apasionada por Dios puede verlo así.

La segunda lectura del apóstol san Pablo a los romanos nos viene a insistir en lo mismo, que no nos dejemos llevar por la corriente sino transformado por la renovación de la mente, sepamos discernir como cristianos lo que es justo.  Y todo lo que no brota del amor y se basa en el amor, no puede ser de Dios ni agrada a Dios tenga la motivación y la meta que tenga.

El domingo pasado veíamos a un Pedro que declara con mucha valentía <<Tu eres el Mesías, el Hijo de Dios Vivo>> y Jesús lo alaba por poderle revelar por gracia de Dios como el Mesías, enseguida Jesús le confía su Iglesia. En este domingo nos desconcierta una actitud fuerte de Jesús para con Pedro << quítate de mí satanás, que me haces tropezar; tú piensas como los hombres, no como Dios>>. Pedro debió buscar donde meterse ante tal increpación del Maestro. ¿Un Mesías crucificado? << ¡No lo permita Dios, Señor!>> le dice Pedro, << Eso no puede pasarte>>. Jesús no niega ser el Mesías esperado ni niega ser  el Hijo de Dios, pero hay un problema, incluso sus seguidores, no han captado bien su Mesianismo. Esperan como otros un salvador potente, un líder poderoso que vencerá sobre el pueblo elegido. Al contrario, Éste Mesías es Aquel que se ha bajado para mezclar con nuestra humanidad, es el Mesías humilde aún desconocido, sin alardes, sin clamores, sin ningún poder terrenal, que se pone al servicio de todos y especialmente a los que repugnan, incluso entrega su propia vida para rescatarnos. ¡Vaya Mesianismo! ¡Pues aquí que se salve a cada uno como mejor pueda! y aun diríamos ¡qué escándalo!

Sí, este es nuestro Mesías en quien creemos y confiamos, a quien queremos y por quien hemos optado seguir sus huellas nosotros los cristianos, no podemos confundirlo con otros intereses lejos de ésta opción de vida. Fuera otros dioses ¿de qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si arruina su vida? Herman@s difícilmente entenderemos a Jesús sin el recuerdo del árbol de la vida, de su Pasión. Y nuestra vida no será definible sin integrarse en el misterio de la cruz. ¿Por qué digo esto? ¿Es necesario sufrir como cristiano? El dar la vida en rescate de otros supone, propia negación, entrega total, compromiso fiel, partir y repartirse por el otro. Es decir “No” a tantas injusticias comenzando con nuestro ejemplo y esto para algún@s será una espina dolorosa. Pero también animar, alentar, sostener, crear nuevas maneras de dejar este mundo mejor que como lo encontramos. La bola está en nuestras propias manos, o somos, o no somos, porque sencillamente no podemos ser incoherentes con lo que profesamos.

Pues sabiendo que sin la fuerza de lo alto no podemos, nos abandonamos a la voluntad divina, disponibles para que Él nos haga  imágenes auténticas suyas. Ponemos nuestro corazón para que Él nos llene de su fuerza en  los momentos que aparentemente nos parece ausente, Él está fuertemente presente en nosostr@s. Que sean momentos en que crezca más nuestra fe, nuestro amor hacia Él y al prójimo, que nos haga valientes en nuestra entrega, en nuestros compromisos cristianos.

Paz y bien a tod@s y fraternalmente unidos

 Hna. Catalina Mª Inmaculada Ohp

martes, 29 de agosto de 2017

DE LA LEY DE LA LETRA A LA LEY DEL ESPÍRITU

¿Qué es la ley?

<< Según la sagrada Escritura la ley es una regla de conducta proclamada por la autoridad competente para el bien común (S. Tomas de Aquino); y toda ley tiene en la ley eterna (Cristo) su verdad primera y última. La ley es declarada y establecida por la razón como una participación en la providencia del Dios Vivo, Creador y Redentor de todos. Una instrucción Paternal de Dios que prescribe al hombre los caminos que llevan a la bienaventuranza prometida y proscribe los caminos del mal.

La ley moral natural expresa el sentido moral original que permite al hombre discernir mediante la razón lo que son el bien y el mal, la verdad y la mentira. Ésta ley está inscrita y grabada en el alma de todos y cada uno de los hombres.

La ley divina natural, muestra al hombre el camino que debe seguir para practicar el bien y alcanzar  su fin y  la ley natural no es otra cosa que la luz de la inteligencia puesta en nosotros por Dios, tiene por raíz la aspiración y la sumisión a Dios. Expresa la dignidad de la persona y determina la base de sus derechos y sus deberes fundamentales. A pesar de la diversidad de culturas, la ley natural permanece como una norma que une entre sí a las personas y les impone, por encima de las diferencias inevitables principios comunes.

Esta ley natural, obra maravillosa del Creador, proporciona los fundamentos sólidos sobre los que el hombre puede construir el edificio de las normas morales que guíen sus decisiones. Establece también la base moral indispensable para la edificación de la comunidad de los  hombres. Finalmente proporciona la base necesaria a la ley civil que se adhiere a ella, bien mediante una reflexión que extrae las conclusiones de sus principios, bien mediante adiciones de naturaleza positiva y jurídica. Pero esta ley natural no es percibido por todos  de una manera clara e inmediata, de ahí que son necesarias la gracia y la revelación divina al hombre pecador para que las verdades religiosas y morales puedan ser reconocidas de todos y sin dificultad, con una firme certeza y sin mezcla de error>>.

Hoy el clamor y el grito doloroso de tantos hermanos y hermanas nuestras nos llaman a interrogarnos sobre una ética deshumanizante que va creciendo, adquiriendo y tomando terreno en nuestros corazones. Una ética pobre, moralmente mala, “destructurada”. El ser humano ha dejado de lado el verdadero bien de la persona humana. Da la sensación de que vamos perdiendo el camino, el verdadero sentido de nuestras vidas, la dignidad humana, la libertad humana. No una libertad que aproveche nuestra carne sino la verdadera libertad que nos dignifica, que nos hace verdaderos hijos y herederos en el Hijo. Nos hemos olvidado que el otro tiene los mismos derechos que yo, y mientras más lejos nos marchamos de Dios, nuestro centro y fundamento, más sufrimiento impetramos a la naturaleza y a la humanidad con una violencia insospechada hasta que un día, perdidas ya las facultades humanas no por vejez sino por ignorancia nos metemos en actos barbáricos.  Basta mirarnos hacia adentro y a nuestro alrededor para descubrir nuestros profundos instintos egoístas, en las que cada día y cada instante entramos consciente o inconsciente;  y nuestro ser espiritual va cojeando mayormente. ¿En qué cabeza cabe arrastrar a personas, indignificarlas, faltarles respeto como personas que son, matarlas y herirlas  sin ningún motivo solo porque uno/ unos  se creen dignos de ello como hemos visto en Barcelona y en tantos otros sitios? ¿Dónde está por lo menos lo mínimo que se puede pedir: la razón humana, el sentido común?

Hermanos y hermanas, estamos en momentos críticos de decir “NO A LA VIOLENCIA”, lo cual supone “NO MÁS VENDA DE ARMAS Y NO MÁS  ACUERDOS QUE FACILITAN Y AUMENTAN LA GUERRA DENTRO O FUERA DE NUESTROS PAÍSES” porque estas mismas armas volverán como otras tantas nuestros países y perjudicaran a muchos hermanos y hermanas nuestras.

Hace poco que hemos visto cómo una pobre mujer religiosa recibía en plena calle de Granada una bofetada ante el grito “por ser monja”. Hay miles y miles de personas a nuestro alrededor que sufren traumáticamente el acoso. Parece que estos actos crueles son el pan de cada día, y no nos da vergüenza que pase tranquilamente a nuestro lado y nos quedemos quietos como si nada estuviera pasando, tal vez con la justificación de no complicarse la vida. Si queremos un mundo humano, justo, digno de vivir, “plenificador” nos toca a cada cual según sus medidas echar mano y si hay que “complicarse la vida” pues complicársela, pero con una Esperanza firme de poner su granito de arena para el bien universal.  Habrá que preguntarnos una y otra vez ¿qué es lo que me empuja a actuar de esta manera buena o no tan buena? Tendríamos que concienciarnos de nuestro obrar y de nuestro ser, de nuestro callar y de nuestro hablar. Y aún más interrogarnos ¿y si yo actúo de esta manera cual pueden ser las actuaciones de los demás? ¿A mí personalmente me gustaría que me hicieran lo mismo, que me miraran lo mismo…? Seguramente sabemos cuándo realizamos el bien y cuando no, solo que somos bastantes ignorantes como para no llegar a sentirlo sobre nuestra propia carne. ¿Cuántas personas sufren por mi culpa, porque he actuado así o asá? ¿Cuánto sufrimiento ahorráramos si verdaderamente nos diéramos cuenta y evitáramos estos tan pequeños detalles? Es momento oportuno hermanos en el Señor pasar de la ley de la letra a la ley del Espíritu que solo función desde el amor, desde la ternura, desde la misericordia. Así habrá un mundo más fraterno y más universal.

Esta publicación la expongo más bien desde un encuentro y un conocimiento muy cercano de nuestra juventud en el siglo veinte uno. ¡Y cuanto me alegraría que  lo leyeran otros tantos! Una de las preguntas dirigidas a ellos era ¿qué es lo que se espera de ellos como personas jóvenes y cuál es su meta y su misión en este mundo que nos toca vivir? Muy abiertos, sencillos y sinceros expusieron sus pareceres. Respuestas de admirar de unos chavales de quince a veinte años. Pero también una inestabilidad y una cierta desconfianza en lo que hoy les podían ayudar a dirigir dignamente sus vidas.

Estamos desgraciadamente ante una sociedad que no quiere saber nada de quien dirige su vida, de DIOS.  Basta con escuchar estos partidos políticos que les estorba una cruz en el cole o un capellán que ayude a nuestros enfermos espiritualmente, una celebración Eucarística en la tele para nuestros mayores y así podía seguir la cola de impedimentos absurdos sin ningún fundamento. No queremos nada que nos interpele y día tras día nos ofrecemos a “vendas fáciles” que nos ofrecen el mundo mencionando algunos la droga, literatura negra, films de horror etc. Desgraciadamente, esto llama la atención de muchos jóvenes de nuestro tiempo y les hace caer en una miseria irremediable. Nos acostumbramos a horrores y nuestra conciencia se llena de toda clase de actuaciones barbáricas. El vacío en el corazón humano intenta acallar la voz divina que nos interpela, que nos interroga. Pero a la vez la vida cristiana sigue  teniendo raíces cada vez más profundas en medio de estos obstáculos. Cada día a nuestro lado hay personas que nos dejan sencillamente un testimonio de vida.

Me cuesta entender esos padres cristianos que siguen justificando la muerte espiritual que dan a sus hijos con esta justificación <<…qué elijan ello si quieren o no bautizarse  cuando sean grandes>>. Para mí es como si cerráramos la comida en la nevera para que el hijo decida comer o no cuando sea grande. Los Padres son y deben ser los primeros maestros e indicadores de sus hijos, son los faros puestos a lo alto bien encendidos para iluminar, un deber primordial  e inalienable. Oye, ¿si no educan a los hijos a una vida justa, a actuar con dignidad, para que puedan adquirir una orden de la voluntad deliberada, para que tengan unos valores dignos de ser, quién lo hará? ¿La sociedad en la que estamos? Por eso unos chavales de poca edad no muy distinta a nuestros jóvenes llegan a convertirse en una desgracia realizando obras trágicas.

Hoy a  mis treinta y tres años, me siento enormemente orgullosa de haber tenido delante de mí  y a mi lado unos padres con muy poco pero muy sabios, que supieron decir “NO” a lo que no era bueno y a felicitarme en lo BUENO, cosa que llevo hasta hoy grabado no solo en mi mente sino en lo más profundo de mi corazón. Me siento grandemente portadora de mucha  suerte por mis padres, que hoy a sus edades mayores les sigo admirando, unos padres que supieron no solo acoger el don de la procreación de sus hijos sino también la educación y la promoción espiritual que todos necesitábamos. ¡Qué más puedo admirar que aquel día bendito en el que me llevaron y me enseñaron la puerta de una Iglesia allí donde he descubierto lo más valioso de mi vida, el sentido de mi vida!  Me alegro también por mis cuatro hermanos que supieron  acoger con un corazón inmenso y sencillo  el tesoro escondido: a Cristo. Hoy son personas dignas de admirar, hombres y mujeres de mucho testimonio. <<Una enseñanza digna y valiosa es siempre una perla preciosamente incomparable  para los hijos>> decía mi madre.

¡Qué mucho puede ser el rol de los padres! Nuestra juventud hoy en día cae en muchas ofertas engañosas por falta de dirección y los padres siguen adquiriendo un protagonismo mayor en aconsejar, ayudar con un acercamiento sincero a los hijos a no caer en tantas trampas aparentemente divertidas, en un continuo desvirtuar de sus valores que constantemente los dejan confusos. Ante una pregunta estos chavales mayormente no recordaban haber tenido que sentarse con sus padres para hablar de corazón a corazón lo que viven, lo que experimentan, sus incertidumbres, sus dudas, sus deseos… Hay que enseñar a nuestros jóvenes que todo no da igual, que merecen una vida y un futuro feliz y plena pero que esta felicidad implica comprometerse. Habrá momentos de negarse a ciertas cosas y momentos de poner mucho hincapié en otras. Enseñarles discernir moralmente “con quien juntarse” porque los equipos también equivocan. ¡Ojo! no digo que marginen sino que sean capaces de discernir y tomar la vida en sus propias manos y también como buenos padres hablarles de Dios que es el que lleva las riendas de nuestras vidas. Que sepan que la sociedad les espera como buenas y formadas personas. Que vivan libre y responsablemente y que sean capaces de defender los que sufren a su lado, que denuncien la injusticia y las cadenas “esclavizantes”, sistemas manipulantes, infrahumanos… que como león rugiente buscan a quien devorar. Es hoy mismo cuanto hay que “desmascarar” tantas apariencias para que el día de mañana disfrutemos de la verdad y la justicia.
Enseñarles para que sepan que son la semilla que sigue brotando y creciendo en medio de un bosque inmenso pero atentos y con los ojos bien abiertos (NO PARA LO MALO, SINO A LO BUENO), con una esperanza firme lograran alcanzar la luz y convertirse en árboles frondosos donde podrá acobijarse otras personas. Que como padres no les preocupe solo sus estudios y conformarse con ello, hay otras cosas básicas, su ser como persona, su dignidad como personas. Hay muchos listos que no lo son tanto porque aquello que saben nunca dio paso al corazón donde reinan los sentimientos. También hay que educar a nuestros sentimientos.

Y pregunto, si no damos este tipo de educación a nuestros hijos, ¿qué podrán dar ellos al día de mañana? Si no les enseñamos a vivir la ley del espíritu y renunciar a vivir la ley de la carne arraigada en el egoísmo esta generación presente será una anilla más que sigue haciendo larga, penosa y fuerte un esquema mundial corrupto y enfermo…muerto.

No me avergüenzo de decir una cosa muy ignorada en la sociedad de hoy <<quien elimina a Dios en su vida camina en la procesión de su propia muerte>> y hoy nos vendría muy bien dirigirnos la pregunta de Jesus a sus discípulos y dejar que  Jesus nos pregunte: ¿Quién soy para ti?
Que Dios nos ilumine a todos para poder discernir lo que es voluntad suya y llevarla a acabo con fidelidad. Pidamos también por todos nuestros jóvenes para que no hagan oídos sordos  a sus padres primeros maestros y que abran su corazón a lo bello, a lo digno, a lo honrado, a lo bueno.

Que Dios nos bendiga a tod@s.

Hna. Catalina Mª Inmaculada